domingo, 5 de septiembre de 2010

Pedir perdón

- Julio Portillo -
De lo más profundo de la doctrina cristiana nace el tema del perdón. De solicitarlo y de otorgarlo. En la oración del padre nuestro hay una fórmula.
La Iglesia católica en la persona del papa Juan Pablo II pidió perdón a Latinoamérica por los males causados en la época de la conquista. Las Fuerzas Armadas Chilenas pidieron perdón a su pueblo, por el apoyo dado a la dictadura de Pinochet y los males que causaron.
La gravedad de las ofensas que el gobierno de Hugo Chávez le ha infligido al pueblo venezolano en estos 11 años son del tamaño de un océano.
No hay una sola cosa de la vida nacional, material o espiritual, donde el Gobierno haya causado males que costará repararlos: en la educación, las leyes, la tolerancia, la agricultura, la propiedad privada, la división entre venezolanos, con el petróleo, en la relación con los vecinos, con la administración de la justicia, con la historia, en los dineros públicos, etcétera.
Sólo al recordar lo ocurrido con el asesinato de Danilo Ánderson, el manejo de las relaciones internacionales, el regalo no consultado a los venezolanos de los dineros públicos a otros países, el despido a más de dieciocho mil empleados de la industria petrolera que le costó al país prepararlos, las ofensas a la Iglesia católica, la agresión a los medios de comunicación, el ocultamiento de la verdad de los sucesos del 11 de abril del 2002, la inmensa corrupción administrativa no penalizada, los manejos electorales, el tratamiento al Zulia, lo hecho con los restos de El Libertador, la adquisición de helicópteros rusos donde ya han muerto 27 personas sin explicaciones y el haber causado la muerte de Franklin Brito, bastaría para cuantificar los males causados a Venezuela en estos años.
La generosidad del pueblo venezolano para perdonar al insolvente chavismo en la hora de la reconstrucción nacional no está en duda. Hay que perdonar 70 veces siete. Más puede el amor que el odio, decía Martí. Hay reservas espirituales que tienen un poder y un misterio mayor que las fuerzas del mal, recordaba Teilhard de Chardin. Pero no se puede pasar por alto que el ofendido es Dios y el pueblo venezolano. Que el perdón tiene que solicitarse para poder ser otorgado. No está sobrentendido. La Fuerza Armada Nacional tiene que pedirle perdón al pueblo venezolano por haber sostenido este régimen destructivo de los recursos y la dignidad del país.
FUENTE: La Verdad

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.