sábado, 21 de mayo de 2011

LA REVOLUCIÓN “ESPICHADA"

El Presidente Chávez ha reunido tanto poder que es casi imposible hablar de algo sin que él muestre la cabeza. Puede que hasta le quede bien la socarrona frase con la que Gonzalo Barrios zarandeó a Carlos Andrés. “Creo que al Presidente le hace falta un poquito de ignorancia”. El mismo Chávez insiste en mostrarse como el todopoderoso, el todolodecidoyo y el todolose, pero a la hora de rendir cuentas el Presidente es maromero y hace creer que lo que sale mal es culpa de otro.
Los gerentes profesionales saben que la responsabilidad sobre los resultados de un proyecto o una empresa se asume a plenitud. Salvo por catástrofes naturales (o algún milagro) los gerentes no tienen excusas. Si el resultado es bueno es su mérito pero si el resultado es malo es su culpa. Así de simple. Los gerentes de poca experiencia buscan explicaciones que los muestren como que “hicieron todo lo posible” pero “cosas” sucedieron fuera de su control que explican el entuerto. Pura paja. Los buenos gerentes logran a pesar de las muchísimas adversidades y la esencia de su alta posición es, precisamente, resolver, con su talento y experiencia, lo difícil.
Después de muchos años los venezolanos empiezan a entender que eligieron a un gerente bastante pirata como Presidente. Todos los problemas son más graves ahora que antes y hasta nuevos han surgido. Pero este pirata tiene la habilidad para mentir y prometer y la inmensa amplitud de mucha gente hasta le da el beneficio del perdón diciendo:“pobrecito, Chávez tiene buena voluntad, pero los que le rodean no lo ayudan”.
Pero sus mismos seguidores están bastante cansados de taparle las faltas pues cada vez es más difícil contestar las lógicas demandas de una población hasta en las cosas más elementales. Que no nos roben, que no nos maten, que se consiga empleo, que arreglen las carreteras, que llegue el agua, que venga la luz, que los hospitales funcionen, que se consiga aceite, que se discuta el contrato y muchísimas cosas más. En paralelo nos hemos convertido en un País malandro que apoya a las FARC, promueve grupos urbanos armados, aúpa a Gadafi, protege a etarras y obliga a las Fuerzas Armadas a decir griterías políticas.
La paciencia del País por Chávez termina. Demasiadas mentiras, demasiadas promesas no cumplidas. Venezuela está muy mal y hay un solo responsable: Hugo Chávez.

La necesidad de su reemplazo es urgente. El gobierno, la revolución, el PSUV, todo se “espicha”, se desinfla como un globo inútil que cae inevitablemente.
El próximo Presidente de Venezuela tiene muchos retos, pero ninguno es imposible de resolver. Solo eliminar la patología de creerse la continuación de Bolívar e imaginarse ser un líder planetario, para dedicarse a resolver, en plena libertad, nuestros problemas harán el cambio gerencial que necesitamos.

Eugenio Montoro

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