viernes, 3 de febrero de 2012

LAS MATAS NO OBEDECEN

El masivo descabezamiento que hizo Chávez a su gente de agricultura es una prueba de que las cosas andan muy mal. Para lavarse un poco la cara presentó unas láminas que muestran que el consumo por persona en varios alimentos ha aumentado pero prefirió callar que eso se debe a las importaciones y no a la producción nacional.
        La producción agrícola normalmente ha sido vista por los gobiernos como un asunto casi bucólico en el que alegres campesinos cantando se dan a la faena de la siembra y la generosa tierra les premia con sus prodigios. Así que basta con repartir la tierra, regalar un tractor, semillas y asistencia técnica a los campesinos para que todos seamos felices. Los divertidos casos de los gallineros verticales y los huertos organopónicos son un buen ejemplo. Lo cierto es que la realidad numérica de millones de personas que comen todos los días hace inviable este antiguo método de parcelas atendidas por campesinos. Hasta que los gobernantes no tengan claro esta realidad seguiremos enredados.
        La producción agrícola para un País tiene que ser a gran escala y es una actividad muy compleja que requiere, principalmente, gerencia de buen nivel. La mayoría de los técnicos que trabajan en los organismos del gobierno son tipos de buena voluntad y conocimientos específicos pero con muy poca experiencia para manejar las enormes dificultades de la producción masiva.
        Es como cualquier empresa de manufactura, se planifica, se obtiene crédito, se compran insumos y materiales, se usan máquinas, se abona, se desmonta, se cuida, se cosecha, se almacena, se vende, se administran centenares de trabajadores y técnicos, se honra el crédito y a volver a empezar. Se requiere mucha gente dedicada, una sólida estructura organizacional y mucho talento y, además, aquí no hay rutas cortas.
        Otro flanco, buscando escusas a su fracaso es, según Chávez,  el aparente desinterés de la Banca en ayudar a los productores. Esto no es cierto, las carteras agrícolas existen a bajos intereses y han crecido. En su desesperación Chávez inventa un tal fondo Zamora en donde todos los Bancos deberán depositar su cartera obligatoria y el gobierno sabiamente la administrará. Bueno no hay que ser muy listo para pronosticar el tráfico de influencias, los préstamos sin garantías y mal manejo de los dineros como ya ha pasado antes. Ojalá no hagan tal tontería.
        Acostumbrado a los gritos de cuartel nos imaginamos a Chávez dando órdenes de incrementar la producción de esto y aquello para dentro de tres meses y nada sucede porque las matas no le paran bolas a nadie y ellas crecen a su ritmo.
        Todo gobierno sensato si quiere desarrollar el agro debe hacerlo con una gerencia competente. Ese talento no está usualmente en los gobiernos así que hay que buscar a los empresarios del campo con experiencia. Un poco de apoyo y ellos resuelven.
                                                             Eugenio Montoro
                                                         montoroe@yahoo.es

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