sábado, 14 de abril de 2012

Vigencia de Rosalio Castillo Lara

Dedicado a documentar los abusos de poder del régimen chavista, para el conocimiento de la gente de hoy y de la gente del futuro.
 
Gran ciudadano, Rosalio

Para la gran demócrata Venezolana, María Teresa Van der Ree.

  Rosalio Castillo Lara pasó de ser un modesto joven sacerdote salido del pequeño pueblo de Guiripa, cerca de San Casimiro, a ser uno de los príncipes de la Iglesia. Fue un experto en Derecho Canónico y un valioso funcionario del más alto nivel Vaticano.
Después de su brillante Carrera en Roma regresó a Guiripa, a vivir de nuevo la sencilla vida de un párroco y a participar activamente como ciudadano venezolano en los asuntos del país.

Se enfrentó con decision a la patanería del régimen fascista de Hugo Chávez. Invitado a Barquisimeto, en el día de La Pastora en Enero de 2006, dijo lo siguiente:
“Nos encontramos en una situación de extrema gravedad como muy pocas en nuestra historia. Un gobierno elegido democráticamente hace siete años ha perdido su rumbo democrático y presenta visos de dictadura, donde todos los poderes están prácticamente en manos de una sola persona que los ejerce arbitraria y despóticamente; no para procurar el mayor bien de la nación, sino para un torcido y anacrónico proyecto político: el de implantar en Venezuela un régimen desastroso como el que Fidel Castro , a costa de tantas vidas humanas y del progreso de su nación, ha impuesto a Cuba.

Los siete años de gobierno ofrecen abundantes muestras de cómo será el futuro de Venezuela si este régimen se perpetúa.
Los principios fundamentales de la democracia son ignorados o violados.
Los derechos humanos se ven frecuentemente menoscabados.
La libertad de expresión es restringida y amenazada con disposiciones legales para lograr la autocensura.
La disidencia, apenas tolerada, es, en muchos casos, perseguida.
Los tribunales sentencian injusticias en nombre de la ley; hay varias decenas de prisioneros políticos, mientras la delincuencia común aumenta y ofrece un trágico saldo de más de diez mil homicidios por año.
La corrupción, —que se había propuesto eliminar radicalmente—, se multiplica ante el silencio y la inactividad complaciente del Contralor General de la República hasta producir varios miles de nuevos ricos millonarios.
Al mismo tiempo crece la pobreza, abunda el desempleo, trágica situación que las llamadas Misiones logran apenas disimular.
El odio sembrado, tenaz e irresponsablemente, amenaza hacer de los venezolanos entre sí irreconciliables enemigos y lleva la división y enfrentamiento hasta en el seno mismo de las familias.
Para colmo, el Consejo Nacional Electoral, espurio en su origen y fraudulento en su actuación, ha quitado a casi la totalidad de los venezolanos toda confianza en votos y elecciones.

Ese día el ciudadano venezolano Rosalio Castillo Lara habló con la verdad por delante y se convirtió en un líder de la resistencia contra Hugo Chávez.
Le aplicó a Chávez una especie de perpetuo jaque espiritual, el cual permanece vigente hoy en día. Fue un exorcismo tan efectivo que ha obligado a Chávez a abandonar para siempre el intento de convertir a Venezuela en un nueva Cuba, o a América Latina en una region capturada para el socialismo del siglo XXI, ese eufemismo para estados militaristas-fascistas como el existente en Cuba que cocinaron los ideólogos del régimen.

En Febrero de 2008 asistí a una misa en Washington para recordar a Rosalio, muerto en Noviembre de 2007. En una iglesia repleta de venezolanos y extranjeros el Arzobispo de Washington hizo una emocionada semblanza de Rosalio, enfatizando su condición de pastor ciudadano.

El régimen herido en el alma quiso desacreditarlo por haber hablado desde el púlpito. Cuando murió una diputada del PUS, de cuyo nombre no quiero acordarme, habló de “ese muerto de mierda”.

Sin embargo, como bien lo dijo, Aníbal Romero: “si la Casa de Dios no es la casa de la dignidad humana, entonces no es Casa de Dios. Y si la dignidad humana no es lo mismo que la libertad del ser humano, entonces no existe la dignidad humana. Como varios predecesores suyos –el cardenal Mindszenty en Hungría bajo el comunismo, el cardenal Miguel Ovando y Bravo en la Nicaragua sandinista y el obispo mártir Óscar Arnulfo Romero en El Salvador–, el cardenal venezolano se echó sobre sus frágiles hombros todo el peso de su misión pastoral, al implorarle a la Madre de Dios que interceda con su Hijo y nos conceda a los venezolanos "la alegría de la recuperada libertad".

A medida que se apaga la vida del régimen funesto, crece en la memoria colectiva de los venezolanos la figura histórica de Rosalio Castillo Lara, el hijo de Guiripa, quien fue, ante todo, un ciudadano amante de la democracia y de la libertad.

Gracias, Rosalio.

Publicado por Gustavo Coronel

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