domingo, 22 de julio de 2012

Veneno en la cola

Domingo, 22 Julio 2012 00:00
Por Julio Portillo / Historiador / julioportillof@gmail.com


No se puede descartar la posibilidad de que el Gobierno al verse perdido cante fraude o quiera darle un palo a la lámpara.
Nada de distracciones. Más que estar pensando en quién ganará el Miss Venezuela, o en vacaciones,  nos sale en este año aventajar más al oficialismo. Hay que hablar claro. Incluso, aunque la materia electoral es prioritaria, es necesario estar alerta sobre todos los movimientos del gobierno. Se están cocinando en la AN leyes que golpean las universidades, los municipios, restringen las inversiones, la adquisición de divisas y hay que vigilar las reservas en oro ahora depositadas en el BCV. 

No se puede descartar la posibilidad de que el Gobierno al verse perdido cante fraude o quiera darle un palo a la lámpara. En un reciente documento titulado “El Ultimátum Oligarca” bajo la firma de asociaciones chavistas se declara: “La Revolución no puede pensar que octubre es una simple elección, sería una candidez. Octubre es escenario de una confrontación brutal. Los oligarcas vienen avanzando terreno. Se debe preparar desde ya un decreto de conmoción nacional. Hay que instaurar una legalidad propia de la emergencia que permita derrotar al golpe”. No puede olvidarse que el adversario es comunista y uno de sus autores, Hegel, decía: “Si la realidad no está de acuerdo con mis ideas, peor para la realidad”.

A confesión de parte, relevo de pruebas. Saben que están perdidos. Ya tres empresas de encuestas que antes hablaban de inmensas ventajas de Chávez sobre Capriles, hablan de empate técnico y una de ellas revela que la velocidad de ascenso que lleva el candidato de la unidad nacional sobre el autócrata está llegando al 56 por ciento de los votos.

Ya los carismáticos ademanes de Chávez,  su timbre de voz, las gesticulaciones predilectas, el golpeteo de puños, el apelo a Cristo, la ternura sentimental en tiempos de elecciones, las cifras maquilladas, la cotorra de canciones llaneras, el humor puntiagudo, la supuesta enfermedad de la que no habla, han resultado pan quemado de ilusionista, gitano y comerciante de feria. Lo llaman el perturbador de la patria. Nos cansamos de comprar cosechas en flor de promesas y más promesas.  Conocemos su ponzoña de alacrán, que trae el veneno en la cola.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.