domingo, 28 de julio de 2013

Termómetro de corrupción: Rocky en Redacción


Las noticias de malversación revolucionaria parecen apenas comenzar. Instituciones como la Fuerza Armada y cuerpos policiales no se salvan del escándalo. El país marcha hacia un despeñadero. La corrupción se está comiendo a la Quinta República y cada caso es un porrazo al ánimo.
 


Las noticias de corrupción y violaciones de derechos humanos
apuntaron a los cuerpos de seguridad. (Foto: Archivo)
 
Rocky se disfrazó de periodista. Juraría, si yo sufriera de insania mental, que colgó sus guantes de fiero boxeador hastiado de tanta secuela mal habida para calzarse los zapatos de un reportero. Pensaría que, con carné del diario La Verdad adornándole el cuello, se sentó frente a la computadora de la Mesa Central de Redacción y habría tecleado el titular del sábado que fue hasta la imprenta en forma de puño cerrado y avalanzado: “Se lo llevó quien lo trajo”. Una oda a la desesperanza en cinco columnas de la portada, un golpe enviado sobre tinta y papel al estómago de una República putrefacta.
 
Presentiría que el tipo afiló los nudillos sentado a sus anchas. Seguro ya practicaba desde hace semanas chequeando noticias, tomando apuntes, olfateando el momento del porrazo definitivo. Me vendría estudiando, el condenado. Lo imagino silbando, tranquilazo y ufanado, con la confianza de quien sabía cómo noquearme con un mazazo de realidad. Escogió el día de la “tormenta perfecta”, eligió la hora de las informaciones más desesperanzadoras y corruptas.
 
Lanzó sus ganchos uno tras otro: Ocho policías que torturaron a un preso… ¡Toma! En el pómulo y a llorar. Tres militares que extorsionaron a un comerciante... ¡Sostén allí y a cerrar ese ojo! Otro trío de uniformados que asesinó a un alistado por el extravío de una pistola... ¡Agarra ahí y te pones hielo! Un funcionario del CICPC detenido por secuestro... ¡Sóbate que se te hincha! Y un coronel del Ejército arrestado por pretender llenarse los bolsillos a costa de Cadivi… ¡Julepe pa’ ti! En la mandíbula, apaga y vámonos. 
 
Sin darme cuenta ya llevaba como 10 rounds encima. Leñazo a leñazo me dinamitó contra las cuerdas. Antes me aplicó un uppercut con el desfalco de 84 millones de dólares en el Fondo Chino. Luego zafó un escándalo de malversación en la CVG Ferrominera Orinoco. Hubo un “mandarriazo” en el Saime y el CNE por otorgamiento irregular de documentos. El “bachaqueo” se pavoneó moviendo ligeras las piernas a lo Cassius Clay por PDVAL, Casa y Abastos Bicentenarios. La extorsión se entronizó en el Indepabis. No me dio tregua el Rocky. Se hizo el tonto y me fue menguando a cuenta gotas.
 
En perspectiva, el muy sádico redactó el homenaje a un despeñadero que lleva mi nombre -y el de 29 millones de venezolanos-. Usó las instituciones, policías y militares entre ellas, para enviar a dormir al optimismo. Coló por allí algún párrafo cual palmada de consolación: Que si viene una comisión secreta para mermar “a lo James Bond” la corrupción, que si se saneará la revolución “caiga quien caiga”. Rocky, brother, ojalá te diera complejo de Súperman en vez de Clark Kent. Ojalá me desocuparas pronto la silla en Redacción. Ojalá salieras a propinarles a los de cuello blanco la tunda con que por estas horas me desbarataste el alma.
 

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