viernes, 26 de julio de 2013

Una visión política ante la coyuntura…

Artículo de Opinión Nacional

por: Armando J. Urdaneta M.

La coyuntura política, económica y social que vive hoy la nación como consecuencia de la incapacidad, ineficiencia y opacidad en el manejo de los recursos públicos por parte de quien regenta el poder desde hace tres lustros, requiere de una clase política alternativa que mantenga una coherencia entre el discurso y la acción política, capaz de anteponer el interés colectivo al interés particular, siendo ejemplo de honestidad y transparencia en la lucha democrática por el restablecimiento del estado de derecho y el rescate de la ética en la gestión pública.

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Pero para ello se hace necesario que dicha dirigencia política continúe mostrándole al país la unidad democrática que la sociedad progresista tanto reclama, respetando las ideas y proyectos de desarrollo alternativo, propio de la pluralidad existente de las fuerzas políticas que confluyen en la Mesa de Unidad Democrática (MUD), así como la pertinente consideración a la gestión pública que con mucho sacrificio y múltiples obstáculos han llevado a cabo los líderes políticos locales y regionales que forman parte de los partidos políticos que hacen vida en la MUD, y cuyas Alcaldías y Gobernaciones han sido sometidas a un proceso de estrangulamiento financiero, así como al cercenamiento de una serie de competencias, con la finalidad de disminuir su capacidad de respuesta a las necesidades sociales existentes en las comunidades y hacer de su gestión pública una labor ineficiente.

Por esta razón, hoy más que nunca antes el caos generalizado que vive la nación, producto de la escasez de alimentos y medicamentos, la inseguridad ciudadana y las carencias en los servicios públicos; quienes convergemos en la acera democrática debemos demostrar con hechos y no con retorica el respeto a los acuerdos y compromisos establecidos y suscritos por las fuerzas políticas participantes en ducha mesa unitaria, en cuanto la escogencia de los candidatos a representarnos en las diferentes contiendas electorales, bien sea si esa fuese en primarias o por consenso políticos.

En este sentido cualquier aspiración política personal de algunos dirigentes que forman parte de las organizaciones políticas dentro de la mesa democrática, por muy legítimas que estas puedan ser, abrogándose el derecho de interpretar la voluntad popular, no son más que errores de cálculo político que sólo pueden provocar la pérdida de espacios de poder público por parte de las fuerzas políticas democráticas, como ha ocurrido en el pasado reciente.

Ahora bien, todo este escenario antes planteado, lejos de contribuir al avance del movimiento progresista del país más bien le sirve en bandeja de plata espacios de poder al totalitarismo y al anarquismo reinante en la República desde hace década y media, por parte de quien utiliza el poder para el beneficio de un proyecto político personalista y no para el progreso de toda una nación, y que ha sido el principal responsable del estado de indefensión en el que vivimos todos los venezolanos sin distingo alguno, donde la impunidad y la delincuencia son los reyes en este juego de ajedrez revolucionario donde todos los ciudadanos nos la jugamos día a día como simples peones en tablero.

Por tal motivo es inadmisible ante la coyuntura política donde se juega el futuro del país, cualquier postura política que no sea la de vender una alternativa democrática promovida desde la mesa democrática bajo sus acuerdos y su proyecto político concertado por las fuerzas democráticas que convergen en ella, dando ejemplos de coordinación y cohesión, trabajando por un objetivo común que nos es otro que el producir los cambios urgentes en materia económica, política y social que la sociedad venezolana demanda; para ello nuestra primera tarea como demócratas es brindar nuestro apoyo solidario e irrestricto, sin vacilaciones y condicionamientos de ningún tipo a nuestros candidatos en las próximas elecciones municipales de diciembre de 2013.

De la contrario la historia más adelante nos demostrará como hace 14 años atrás la gran equivocación política que muchos cometieron, siendo para entonces el discurso visionario que ante el entonces Congreso nacional pronunciara el 5 de julio de 1999 el Dr. Jorge Olavarría, un traje a la medida por cierto de los tiempos que estaban por venir; y como las futuras generaciones pagarían el precio del error cometido por sus predecesores y la clase política del momento, unos por no ceder en sus aspiraciones políticas personales y otros por colocarle un precio a su conciencia.

Nota: Armando J. Urdaneta Montiel es Ingeniero en computación, con Maestría en gerencia empresarial y telemática; Diplomado en gerencia de proyectos de ingeniería y Doctorado en ciencias gerenciales. Profesor invitado de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de La Universidad del Zulia.

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