Ocurre en Venezuela, que la clase política y el pueblo, no le dan importancia a los fenómenos políticos que a diario suceden, algunos de ellos de extrema gravedad. Es lo que en francés llaman “laisser faire, laisser passer”, es decir, dejar hacer, dejar pasar.
- Julio Portillo / Historiador /
Regresó el Presidente de Cuba y decretó él mismo que no tiene células cancerosas. Paga una promesa por ello al Cristo de la Grita y a los espíritus de la sabana. Un día es católico, otro protestante, marxista-leninista. Ello no es sincretismo, ni cristianismo, ni ateismo, es oportunismo.
El Obispo Morota, parece olvidar que no se puede servir a dos Señores, es trasladado desde Caracas a La Grita, en un avión militar para presidir la ceremonia. No espera al Presidente en el altar de la Iglesia, sino se une al sequito que grita consignas a favor del mandatario. Olvida el Obispo de San Cristóbal que quien paga las promesas dijo: la Iglesia Católica es un tumor maligno en la sociedad venezolana y los prelados tienen al diablo metido en la sotana. Debe escoger entonces el Obispo entre Dios y Chávez, por aquello de que al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
Desde el pórtico del Templo, que no es el de Jerusalén, parodiando a Cristo, lanza Chávez esta perlita que parece haber pasado inadvertida: “primero pasa por el ojo de una aguja un burro que la oposición gane las elecciones”. Olvida que es Presidente de todos los venezolanos, que no estamos aún en campaña electoral, que viene de darle gracias a Dios en un culto que tiene por mandamiento fundamental “amar a tu prójimo como a ti mismo”.
Si a ello sumamos que algunos jefes militares, afirman no estar dispuestos a apoyar otro resultado sino el que favorezca al Presidente, parecieran estar las cartas echadas, lo mismo que ha denunciado el escritor Sergio Ramírez que ocurre en Nicaragua. En todos los terrenos se está preparando algo en materia electoral que la oposición no acaba de denunciar solemnemente. No se trata solamente de depurar el registro electoral, de vigilar lo más mínimo del proceso, hay que obtener del candidato oficial y de los militares, cuyo sueldo ha sido aumentado en un 50%, la garantía del respeto al resultado y su consecuencia, que es la entrega del poder.
Regresó el Presidente de Cuba y decretó él mismo que no tiene células cancerosas. Paga una promesa por ello al Cristo de la Grita y a los espíritus de la sabana. Un día es católico, otro protestante, marxista-leninista. Ello no es sincretismo, ni cristianismo, ni ateismo, es oportunismo.
El Obispo Morota, parece olvidar que no se puede servir a dos Señores, es trasladado desde Caracas a La Grita, en un avión militar para presidir la ceremonia. No espera al Presidente en el altar de la Iglesia, sino se une al sequito que grita consignas a favor del mandatario. Olvida el Obispo de San Cristóbal que quien paga las promesas dijo: la Iglesia Católica es un tumor maligno en la sociedad venezolana y los prelados tienen al diablo metido en la sotana. Debe escoger entonces el Obispo entre Dios y Chávez, por aquello de que al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
Desde el pórtico del Templo, que no es el de Jerusalén, parodiando a Cristo, lanza Chávez esta perlita que parece haber pasado inadvertida: “primero pasa por el ojo de una aguja un burro que la oposición gane las elecciones”. Olvida que es Presidente de todos los venezolanos, que no estamos aún en campaña electoral, que viene de darle gracias a Dios en un culto que tiene por mandamiento fundamental “amar a tu prójimo como a ti mismo”.
Si a ello sumamos que algunos jefes militares, afirman no estar dispuestos a apoyar otro resultado sino el que favorezca al Presidente, parecieran estar las cartas echadas, lo mismo que ha denunciado el escritor Sergio Ramírez que ocurre en Nicaragua. En todos los terrenos se está preparando algo en materia electoral que la oposición no acaba de denunciar solemnemente. No se trata solamente de depurar el registro electoral, de vigilar lo más mínimo del proceso, hay que obtener del candidato oficial y de los militares, cuyo sueldo ha sido aumentado en un 50%, la garantía del respeto al resultado y su consecuencia, que es la entrega del poder.
FUENTE: La Verdad.com
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